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22 de marzo de 2018

Cerrojos Cays, el legado empresarial de José García Guillén cumple 40 años

Cerrojos Cays es una de las empresas de Alcalá que representa la mejor tradición industrial de la ciudad y que supone un orgullo para el municipio por haberse convertido en un referente a nivel nacional en su sector. Todo ello es el resultado del trabajo y la constancia de José García Guillén, un alcalareño muy querido que dejó un gran recuerdo como persona y como empresario.


Ahora sus tres hijas son las custodias y continuadoras de un legado que va más allá de lo material e incluye una forma de hacer las cosas y un espíritu de superación que es el patrimonio más importante del Grupo Cays. La empresa cumple ahora 40 años y lo celebra como una gran familia, compuesta por sus 40 empleados y dispuesta a seguir mejorando.

La andadura de Cerrojos Cays es la de José García Guillén. Era herrero, oficio en el que empezó desde cero, como aprendiz y trabajaba como carpintero metálico. Logró consolidarse en Alcalá, pero su mentalidad empresarial le llevó a plantearse nuevos retos. Se dio cuenta de que en España toda la producción de cerrojos se hacía en el norte. Así que pensó que en Andalucía se podía desarrollar una alternativa en este sector. Primero se unió a dos socios y comenzó lo realmente complicado, fabricar cerrojos. Los problemas que surgieron desanimaron a sus dos socios, pero José García decidió perseverar, en una actitud que le acompañó toda su vida.

Ante las dificultades se enfrentó con sus armas: espíritu de superación, constancia y fe en el proyecto. Así poco a poco fue superando dificultades y se convirtió en un proveedor sólido para los almacenes de ferretería. La marca Cays se consolidó en el mercado nacional.

Luego fueron llegando ampliaciones y mejoras en la empresa hasta consolidar la realidad actual con cuatro líneas de trabajo. Los cerrojos y las cerraduras siguen siendo la clave de la empresa. También desarrollan puertas y automatismos para residenciales, edificios industriales o comercios. Fueron de los primeros en Andalucía en trabajar los automatismos. Hacen contenedores para la recogida de residuos como aceites o ropa y calzado que ahora pueden verse repartidos por las ciudades y por último ofrecen servicios a clientes del sector industrial para la producción de piezas. En Cays son fabricantes y todo lo producen ellos, lo que supone una apuesta por mantener el tejido productivo en Andalucía. Sus claves: ofrecer un producto de calidad a un precio asequible y que se sirva rápido para poder atender las necesidades de los clientes.

Sus productos se venden sobre todo en el mercado español, pero también en el extranjero en países como Inglaterra, Irlanda o Colombia. La expansión en el mercado internacional es uno de los proyectos de futuro de la empresa, junto a la modernización de la maquinaria con la que cuenta la empresa.

Al frente de ella están las tres hijas de José García Guillén: Carmen, María del Águila y María José. Las tres han vivido la empresa desde pequeñas ayudando en la oficina e implicándose en todas las tareas de la mano de su padre, por lo que conocen todas las facetas del negocio. Con ellas un equipo humano convertido en familia. Hay trabajadores que están desde el principio, y que empezaron siendo casi niños y también están los hijos de algunos empleados ya jubilados. La máxima que José García Guillén tenía y que sus hijas siguen aplicando es tratar a los trabajadores como personas y no como empleados. Es una de las muchas lecciones que de él aprendieron. Entre ellas en lugar destacado la búsqueda de la mejora continua, de formas de hacer una pieza en menos pasos o con más calidad, la constancia y la decisión a la hora de llevar a cabo los proyectos en los que uno cree.

El Concurso de Jamón

El Concurso de Jamón que Cays organizó durante 22 años en su caseta de la Feria de Alcalá, el martes antes de comenzar la fiesta se convirtió en un referente social en la localidad. La idea con la que nació fue la de reunir a los proveedores de la empresa, una excusa para encontrarse con ellos en un ambiente distendido y además agradecerles su colaboración, ya que en Cays siempre los han considerado como un elemento clave para su buen funcionamiento. El concurso de jamón llegó a convertirse en un punto de encuentro de la sociedad alcalareña que marcaba en la práctica el inicio de la Feria. La caseta de Feria fue además el escenario de una actividad con los niños que la visitaban en los días previos y participaban en un concurso de dibujo sobre la Feria.

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